• " Inicie el proceso de Coaching googleando :”vocación”+ “dharma”+ “trabajo”. Así llegue a Coaching vocacional y apenas lo vi, pensé: esto es lo que necesito. De repente, la palabra “Coaching”, que hasta el momento, no conocía ni tenía idea de que trataba, se hizo presente en diferentes ámbitos de mi vida (ahí aprendí que si uno está “atento”, el mundo nos habla permanentemente). Empecé el proceso llevando mi gran tema: tomar una decisión laboral, a la que yo misma me desafié y “puse” fecha. Ese día me animé a abrir una magnifica puerta a una montaña rusa de sentimientos, risas nerviosas, cachetes colorados, dudas, llantos, enojos, muchas charlas, aprendizajes y sobre todo a disfrutar el proceso (admitiendo que por muchos momentos no fue sencillo, porque me ganaba mi ansiedad de querer resolver todo YA, pero Aprendí a respetar mis espacios y tiempo). El día que empecé el Coaching hicimos el ejercicio de “las quejas” y ese mismo día decidí salir de mi lugar de victima (que desconocía estar) y ser la protagonista de todo este proceso que estaba dispuesta a llevar adelante. No había otros, SOLO YO CONMIGO MISMA. Me di cuenta semana tras semana, que todo lo que iba aprendiendo se aplicaba a la vida misma (y no solo al trabajo). Empezaron a surgir los “Me di cuenta”. Haciendo un repaso laboral, me di cuenta que a lo largo de estos años distintos motivos me movieron a elegir mi lugar de trabajo: El tribunal oral (LA oportunidad para hacer carrera judicial, aprender y porque me decían: “vas a estar cómoda”. “Comodidad” que no se llevó para nada bien con mis ganas constantes de hacer), Estudio FS (por experiencia), EG (en un momento porque estudiaba y tenía que trabajar “porque mi carrera lo permitía” y por $) y MSG (para seguir en contacto con la abogacía) Hoy elijo cambiar el DEBER por el QUERER, desprejuiciarme, escucharme y elegir desarrollarme profesionalmente desde el ENTUSIASMO, las ganas, el disfrute. Hoy MSG no me genera ese entusiasmo que anhelo, ni la energía necesaria para dar el giro para seguir creciendo, en realidad NO es el estudio, soy yo la que no me siento entusiasmada a seguir. Todos estos años trabajé sin muchos planteos profundos, por deber o funcionalidad (palabra que aprendí y me encanta) “Soy abogada, tengo que ejercer” y a lo largo de este proceso me permití poner en duda que justamente no era necesario ejercerlo a diario, ni por momentos, y a sacarle presión al título. Durante 12 años de mi vida (de los casi 30) elegí la abogacía, estudié, me recibí, formé mi estudio, seguí estudiando y trabajando (porque si había estudiado abogacía, tenía que ser abogada, mi prejuicio nº1). Hoy elijo iniciar otros proyectos laborales en los cuales pueda disfrutar, girar, entusiasmarme, sentir placer y satisfacción. Haber hecho contacto con el disfrute, conocerme más a mí misma (permitiéndome poner una hoja en blanco) me hizo dar cuenta que no pasa nada si hoy después de tantos años no elijo trabajar como abogada. Y me LIBERE. Ser abogada es solo una parte de todo lo que soy, y tal vez (nunca se saben las vueltas de la vida) algún día retome el ejercicio de la profesión (como principal) o no, pero hoy le quiero dar espacios a nuevas experiencias, a nuevos proyectos y desafíos, a conocerme en otras versiones... Muchas veces me pesó que no me amen por lo que soy, mi exigencia por querer que mi entorno se sienta orgulloso de mi, ser “bien vista”, “tener chapa”, “un título universitario”, “status social”, “la Dra” y tantos otras expresiones, que hoy me resultan graciosas, pero que fui formando y llevando conmigo. Me libero de cada una de ellas. Aprendí que me aman mucho más que por tener un título o un determinado trabajo, pero fundamentalmente aprendí que primero yo me amo completa, con mis + y mis -, me valoro y respeto. Aprendí que mis exigencias para con los demás son un boomerang contra mí misma, que si me permito ser FLEXIBLE conmigo, también lo soy para los otros…y que lo importante es que no importa si no satisfago las expectativas de todos, elijo mirarme, satisfacer las propias y vibrar desde mi SER. En muchos momentos me enojo escuchar mi voz interior, pero aprendí que para todo hay un momento, los procesos no son al azar y transitarlos tampoco. Aprendí a poner palabras a mis sentimientos y la importancia de las mismas, a decir que NO, a pedir ayuda, a entender lo que es el OCIO y de a poco ponerlo en práctica, a escucharme y elegir lo que quiero (sin aceptar por complacer a los demás), aprendí a respetar mis espacios, aprendí a cambiar enojos por gracias, a que todo lo vivido me sirvió de puente para… y que SER UN BUSCADOR EN LA VIDA ES MARAVILLOSO. Me abrazo, me amigo, me escucho, me priorizo, me entiendo, me libero, me dejo SER..GRACIAS! Gracias Nati, por desafiarme, guiarme, acompañarme y todo hacerlo con tanto amor. Trasmitís pasión por tu trabajo y es inspirador. Hermoso haberte encontrado en este camino!! " | Agustina Ruffolo 29 años- Abogada- UBA

  • "El positivo tiene un PROYECTO y el negativo una excusa. Yo sentía que hasta el momento no tenia un proyecto para mi vida, me encontraba en crisis. Crisis significa CAMBIO, y hasta el momento prefería mantenerme en mi zona de confort, estaba parada esperando que el camino se me ilumine y Natalia me guío hasta el camino del REDESCUBRIMIENTO PERSONAL. Ella me enseño a desmenuzar el significado de palabras tan simples y cotidianas como HACER, ACTITUD, APTITUD, TALENTO Y CREENCIAS. “Tus creencias forman tu vida y tu eres lo que crees”.. estaba dispuesta a modificar lo que creía?.. Ella me motivo en mi REINVENCION. Me inspiro en lo RADICAL, en tener FE en mi misma y en probar “a tirarme al vacío” A no subestimar mis capacidades. A comenzar a HACER cosas nuevas y descubrir nuevos TALENTOS, como también a tratarme mejor cuando estoy aprendiendo algo nuevo. Durante nuestros encuentros, fui creando mis NUEVAS REGLAS, descubriendo aquello que funciona para mi y lo que ya no. CONFIAR EN LO QUE SIENTO, más que en lo que pienso. Imaginar un futuro, pero no vivir en el. Ser AGRADECIDA y VALORAR lo que he vivido. En fin, el mundo necesita personas mas felices.. y me di cuenta que estaba dispuesta HACER lo necesario para CAMBIAR y ser mas FELIZ." | J.B 34 años. Lic. en Criminalística

  • "Arranqué las sesiones en medio de una crisis vocacional/laboral. Me sentía muy desmotivada, sin perspectivas claras sobre lo que quería para mi carrera, sin saber exactamente para dónde correr. Sentía que estaba en un circulo vicioso donde no accionaba ni tomaba decisiones por miedo a lo que vendría. Al principio no sabía muy bien qué iba a resultar de las sesiones, pero decidí intentar. Las primeras fueron muy reveladoras para mí, ya que me hicieron tomar contacto con lo que soy como persona y profesional, algo que estaba dejado de lado en mi día a día y pisoteado por muchas otras circunstancias de mi vida laboral en ese momento. Conforme avanzaba me iba dando cuenta que sí hay alternativas, que sí se pueden hacer cosas para cambiar lo que no nos gusta, siempre y cuando trabajemos para ello y nos ocupemos. Con el tiempo y el trabajo que hicimos en las sesiones pude salir adelante, vencer el miedo a accionar y tomar decisiones, valorarme como profesional. Meses después de las primeras sesiones, pude cambiar de trabajo, lo cual ha sigo algo 100% positivo para mi vida, dejé la tortura de ir a trabajar a un lugar donde no me apreciaban como profesional a otro dónde la gente es valorada y premiada por su esfuerzo. La conclusión que saco de todo el proceso es que se puede estar mejor, con las herramientas adecuadas y trabajando para conseguirlo. Agradezco a Nati por todos los tips que me daba, tenía razón en que tenía que creer en mí, mil gracias!!" | Melisa. Licenciada en Sistemas. 34 años

  • "Que importante es conocerse a uno mismo!! Pero a veces necesitamos un guía, alguien que nos preste otros anteojos, los nuestros están empañados con nuestras propias vivencias, nuestras propias creencias, nuestros propios vicios. No es un camino fácil, ver con otros cristales a veces nos duele, nos molesta, nos desafía a ponernos del otro lado. Esa mirada distinta a veces cuesta mucho entenderla y es ahí donde se necesita de un empujón, de un guía q nos muestre herramientas ocultas q tenemos, que nos enseñe a lidiar con los cristales q tenemos pero sobre todos nos enseñe a usar nuevos y a aceptar el desafío. Fue un proceso arduo pero Nati me mostro varios cristales y me ofreció el desafío y el aliento. Es difícil reconocerse a uno mismo, pero vale la pena. Llegué a ella en un momento de desesperación laboral y ella me brindó la tranquilidad pero sobre todo las herramientas para poder evaluar mi situación y tomar mis decisiones sin cristales empañados. Gracias!!!! " | María Laura López- 33 años – Lic. En Administración de Empresas UBA

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